El Ojo del Dragón
«Smaug parecía ciertamente profundamente dormido, casi muerto y oscuro, con apenas un ronquido más que un tufillo de vapor invisible, cuando Bilbo se asomó una vez más desde la entrada. Estaba a punto de salir al suelo cuando captó de pronto un delgado y penetrante rayo rojo que salía debajo del párpado caído del ojo izquierdo de Smaug. ¡Sólo fingía dormir! ¡Estaba vigilando la entrada del túnel!»
El Hobbit, Capítulo 12.



